- El sargento primero fue reconocido inicialmente por el apellido inscrito en su uniforme militar, reduciendo la lista de personas no localizadas en el Cuartel Bolívar mientras persiste el peligro por granadas y ‘boosters’ sin detonar.

La Paz, Innovapress, 7 sep 2026.- El saldo trágico de la devastación en el municipio de Viacha no deja de incrementarse al arrancar la semana. El Ministerio de Defensa informó sobre la recuperación del cuerpo sin vida del sargento primero Freddy Mauro Quisbert Vega, quien se desempeñaba como instructor del Centro de Mantenimiento de Material Bélico (CGMMB).
El cadáver del uniformado fue localizado durante la jornada dominical sepultado bajo las toneladas de hormigón y fierro retorcido que dejó la doble explosión del pasado viernes, lo que eleva de forma matemática a siete la cifra de cuerpos rescatados de la nómina original de 14 personas que permanecían reportadas como no localizadas dentro del recinto castrense.
De acuerdo con los reportes internos de actualización de personal y el informe gubernamental emitido, el hallazgo del instructor se produjo en medio de las complejas tareas de remoción manual que ejecutan las brigadas especializadas en el epicentro del RAM-2.
Los equipos de salvamento lograron identificar de manera preliminar los restos gracias a que el apellido «Quisbert» continuaba perfectamente visible y bordado en el uniforme reglamentario que vestía al momento de la tragedia.
Posteriormente, efectivos de la Policía Boliviana procedieron a realizar el levantamiento legal del cadáver para trasladarlo de urgencia a la morgue judicial, donde las autoridades forenses coordinaron de forma directa con el padre de la víctima los procedimientos de reconocimiento legal y la entrega de los restos para el respectivo velatorio familiar.
La aparición del cuerpo del sargento Quisbert Vega se registra en un escenario de extrema tensión vecinal, debido a que las ondas expansivas del siniestro del viernes no solo destruyeron los galpones militares, sino que provocaron severos destrozos estructurales en decenas de viviendas civiles colindantes.
A pesar de la presión de los familiares que exigen celeridad en las excavaciones, el ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, reiteró que los equipos de rescate y los peritos del Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) se ven obligados a avanzar con extrema lentitud y precaución, manteniendo la prohibición absoluta del ingreso de maquinaria pesada para evitar vibraciones que puedan activar los compuestos presurizados que aún yacen inestables en el subsuelo.
El panorama técnico dentro del Cuartel Bolívar sigue siendo calificado como de alto riesgo por los especialistas en balística.
Las inspecciones ratificaron que en el área afectada permanecen dispersos varios «boosters» —explosivos multiplicadores de alta potencia— que no llegaron a detonar durante el siniestro, sumado a una infraestructura adyacente completamente comprometida que alberga un lote mayor de material bélico y una gran cantidad de granadas de mano activas.
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