- Fue alejado por orden y decreto de Rodrigo Paz, en su lugar fue designado Lucio Jiménez Vargas. Cabrera involucrado en el bullado caso ‘narcomaletas’ y otros de narcotráfico.

La Paz, Innovapress, 24 sep 2026.- El Ejecutivo determinó un relevo forzoso en el Alto Mando de la Policía Boliviana. El presidente Rodrigo Paz firmó el Decreto 5723 que dispone la destitución inmediata de Franz William Cabrera Quipe del cargo de Inspector General de la institución, nombrando en su reemplazo al coronel Lucio Enrique Jiménez Vargas. El cambio de mando se ejecutó tras la reactivación de denuncias y cuestionamientos públicos sobre los oscuros antecedentes de la exautoridad.
“La autoridad designada ejercerá sus funciones conforme a la Constitución Política del Estado, la normativa que rige a la Policía Boliviana y demás disposiciones legales vigentes”, consiga el citado decreto.
El nexo penal: Envío de droga y retención de informes
Reportes de inteligencia de la propia institución verde olivo y actas de investigación judicial revelaron el nexo directo de Cabrera Quipe con las mafias que operaban en el bullado caso “narcomaletas”.
De acuerdo con la documentación del Ministerio Público, cuando Cabrera ejercía la Jefatura Nacional de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn), conoció y retuvo reportes de inteligencia clave que alertaban sobre la red criminal de transporte de maletas cargadas de cocaína a través de terminales aéreas internacionales.

La Fiscalía de Sustancias Controladas de Santa Cruz evidenció que, bajo su gestión institucional, no se dio trámite inmediato a las alertas del caso “narcomaletas” ni al posterior operativo “Cambiazo”, en el que uniformados subalternos intentaron voltear 79 kilos de droga de alta pureza incautada.
Esta acumulación de indicios forzó que en abril de este año la exautoridad compareciera formalmente a declarar ante el Ministerio Público en calidad de investigado.
Polémica designación y purga final
Pese a estos precedentes, el presidente Paz lo había promovido sorpresivamente a la Inspectoría General de la Policía el pasado 31 de agosto mediante el ya derogado Decreto 5685. La designación generó inmediatas controversias institucionales, debido a que ponía a cargo del control interno y de la transparencia a quien encabezaba los reportes de presunto encubrimiento en el Beni.
Con la posesión de Lucio Jiménez Vargas en el cargo de Inspector General de la Policía (el tercero en la prelación y jerarquía policial), el Comandante General de la Policía, coronel Adrián Álvarez, encomendó aplicar una política de cero tolerancia a la corrupción, instruyendo el repliegue y procesamiento penal de todo uniformado que melle el uniforme o mantenga nexos con el crimen organizado.
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