- El mandato presidencial de Rodrigo Paz todavía lidia con el decrecimiento de la economía, el cual se extenderá hasta 2027, según los pronósticos de entidades internacionales como el FMI. El retiro de la subvención plena a los carburantes trajo consigo el aumento de precios en alimentos y servicios esenciales. En medio, el superávit comercial es un oasis de esperanza, además del alza sostenida de las reservas internacionales custodiadas por el Banco Central.

Miguel E. Gómez Balboa
La Paz, Innovapress, 7 nov 2026.- El gobierno de Rodrigo Paz cumple un año con el salvavidas de la economía casi desinflado. Los cambios estructurales en el modelo económico se encuentran en cola de espera, el Producto Interno Bruto (PIB) sigue con la flecha hacia abajo, la inflación no deja de golpear a la población, los dólares no aparecen y los desembolsos externos inflan las deudas del país, mientras los minerales empujan las exportaciones y las reservas internacionales están en recuperación.
Paz y sus colaboradores no hallan la fórmula para que el PIB tome aire para escalar de una vez. Al primer semestre de este año, el decrecimiento ganó más terreno con un -3,27% acumulado, cuando este indicador se ubicó en -2,4% en el mismo periodo del año pasado, durante el ocaso de la gestión presidencial de Luis Arce. El Instituto Nacional de Estadística (INE) atribuyó la debacle actual a los 53 días de bloqueo de carreteras que se suscitó entre mayo y junio recientes.
Además, los números rojos se mantienen como un denominador común en las calculadoras pitonisas de los organismos internacionales que tienen a Bolivia en sus pantallas. Por ejemplo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que el país sea el único de la región sudamericana con el peso de la contracción económica para esta gestión, con -3%, un pronóstico que se extiende para 2027 con -1,5%. O sea, hay pocas probabilidades para salir del pozo en lo inmediato.
En medio de la crisis que agobia a la población, el Gobierno levantó plenamente la subvención al diésel; eso sí, mantuvo el subsidio a la garrafa de Gas Licuado de Petróleo (GLP) y si bien incrementó el precio de la gasolina, rige todavía una subvención parcial. No obstante, los anuncios oficiales apuntan a que todo esto cambiará hasta fin de año ante los compromisos de Paz para que los subsidios sean capítulos del pasado y así se logre acceder a créditos como los del FMI.

Sobre llovido, mojado. La inflación no da tregua, más todavía con las medidas antisubvención. Después de un Índice de Precios al Consumidor (IPC) de dos dígitos el año anterior, con 20,4%, los precios de la canasta familiar no paran de subir este 2026, con una tasa acumulada de 6,03% hasta octubre. El aumento de los combustibles provocó el alza de los pasajes del transporte público y de varios alimentos esenciales, como el pan, que ya se elevó de Bs 0,50 a Bs 1.
A mediados de esta gestión, el Gobierno decidió tachar el tipo de cambio fijo del dólar que regía desde 2011, con Bs 6,96 para la venta y Bs 6,86 para la compra. Se implantó un régimen flexible que sentenció la depreciación de la moneda nacional, generando incrementos que superaron los Bs 12 por dólar, cuando la meta gubernamental preliminar era que la banda de la cotización esté entre Bs 9,30 y Bs 10,20. Así, la ciudadanía y los sectores económicos viven en ascuas.
La moneda estadounidense aún brilla por su ausencia en las calles e incluso en las arcas del Estado. Ello pese a que el país reportó un superávit comercial de $us 183,4 millones en septiembre, una buena noticia que este año solo estuvo ausente en julio debido a un déficit de $us 1,4 millones. Más todavía, las cifras a favor ascienden a $us 2.236,5 millones en los nueve meses de este 2026. Y hay un protagonista clave para esto: la cotización internacional de los minerales.
En cuanto a las Reservas Internacionales Netas (RIN) custodiadas por el Banco Central de Bolivia (BCB), continúa su incremento desde la gestión pasada. Hasta el 16 de octubre de 2026 se elevaron a $us 3.978 millones —aunque solo $us 647 millones eran reservas líquidas en dólares, el resto estaba en oro—, es decir, $us 751 millones más que los $us 3.227 millones de octubre de 2025, cuando se había reportado una recuperación de $us 1.250 millones durante 10 meses.
Un punto que ha acumulado críticas contra Paz es su dependencia de créditos externos para respaldar los huecos en su proyecto económico, pese a que en la campaña de 2025 prometió que no iba a acudir a organismos internacionales como el FMI. Al final, terminó firmando un pacto con esta entidad por $us 1.900 millones —con la promesa del retiro de subvenciones— y anunció que el paquete total de financiamiento externo llegará a los $us 10.000 millones en su mandato.

Hasta septiembre de esta gestión, los desembolsos de esta deuda alcanzaron a $us 1.279,8 millones, $us 434,1 millones más que en similar periodo de 2025. Eso no es todo. En el primer semestre de 2026 se desembolsaron $us 1.217,8 millones, casi el doble de los $us 648,4 millones de junio de 2025, o sea, $us 569,4 millones adicionales, siendo la segunda cifra más alta de la historia del país en un primer semestre, solo por debajo de los $us 1.557,6 millones de 2017.
La difícil situación ha llevado a que estudios de instituciones nacionales alerten sobre el alza de la pobreza, así como el desempleo, que en el segundo trimestre presentó una tasa de desocupación urbana de 3,4%, tres puntos porcentuales más que el 3,1% de 2025. Todo esto pese a las medidas que Paz asumió para dar mayor peso a las billeteras de la población vulnerable, con el incremento de rentas y bonos, y del salario mínimo en 20%, desde Bs 2.750 hasta Bs 3.300.
Así, Paz cumple el primero de cinco años de gobierno, en medio de acusaciones de aplicar solo parches económicos, aunque él asegura que Bolivia va por la senda de la recuperación. En el camino quedan sus promesas pendientes, como el 50/50 para una redistribución equitativa de los recursos públicos entre el nivel central y las entidades subnacionales. Y este domingo, no brindará su informe de gestión, de manera presencial, ante la Asamblea Legislativa Plurinacional.
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