- La costumbre andina dice que las almas llegan al mediodía del 1 de noviembre y se van al mediodía del 2, para ello se los espera con las comidas que al difunto le gustaba en vida. Es un tiempo y oportunidad para no olvidar a los seres queridos que ya partieron.

Por Marcelo Padilla
La Paz, Innovapress, 31 oct 2025.- Si hay algo que marca y caracteriza a las familias bolivianas es el apego a sus costumbres y tradiciones. Todosantos, la fiesta de Todos los Santos o el Día de los Difuntos es bastante esperado porque se recuerda a los seres queridos que fallecieron.
La creencia marca que las almas permanecen en el mundo terrenal durante 24 horas, llegan el 1 de noviembre al mediodía y el 2, también al mediodía, los familiares se despiden de los comensales espirituales, con abundante comida y bebida, ya que el muerto necesita mucha energía para su viaje de regreso, dice la cosmovisión aymara y quechua.
En la tradición andina la muerte no existe y es asumida como una transición porque para ellos la vida es eterna. Desde siempre las comunidades indígenas han celebrado una vez al año la fiesta de los muertos para recordar y compartir con las ‘ajayus’ (almas, en aymara).
Algo de historia
Esta fiesta tiene su origen a mediados del siglo IX cuando el papa Gregorio IV decidió extender la celebración del 1 de noviembre a toda la Iglesia católica conmemorando a todos aquellos difuntos, que, aun habiendo superado el purgatorio, se habían santificado plenamente consiguiendo la vida eterna en presencia de Dios.

Para la historiadora, Sayuri Loza, esta es una tradición prehistórica, “quizá la más poderosa de Los Andes porque por un lado los aymaras tenían un culto muy fuerte a los antepasados, por ello, las torres funerarias o chullpas que se pueden ver a lo largo y ancho del país y los quechuas también le dedicaban todo el mes a festejar a la gente que se fue con particularidades como sacar a los cadáveres de las chullpas llevándolos hasta las casas de los vivos, los hacían pasear en andas, comer y beber durante todo un mes”.
“Esto se ha sustituido con la llegada de los españoles porque se escandalizan con esta práctica y deciden cambiar los cuerpos de los fallecidos por pancitos o t’antawawas y se arman las mesas y ya no se baila ni se bebe, pero se lo hace con la idea ya cristiana que implica el día de los difuntos y se reza en aymara. Ahí se ve el sincretismo y se piensa que los muertos vienen solo por un día, se quedan por 24 horas y se da la ofrenda a cambio de los rezos”, añade Loza.
Mesas
Las familias se reúnen en los camposantos a partir de las doce del día del 1 de noviembre, cuando preparan una mesa sobre la que extienden un mantel, además de flores, adornos y comidas. Si la tela es blanca, es porque el difunto recordado es un niño, en cambio, si es oscura o negra es en memoria de una persona adulta.
En la mesa, se disponen los alimentos que más solía disfrutar el fallecido, además de diferentes y pequeñas figuras hechas con masas de pan, como una escalera que es horneada «para que baje el muerto del cielo y, por medio de esta misma, después se vaya», según el antropólogo, Milton Eyzaguirre.

Así como también masas de bebés, llamadas “t’antawawas” (pan de niño en aymara). “Cuando alguien muere tiene que regenerar la vida y la forma de hacerlo es por medio de estas wawas (bebés) de pan”, explicó Eyzaguirre.
Otros elementos infaltables son la caña de azúcar, que simboliza el bastón que usará el difunto para guiarse en su visita a la tierra, además de hojas coca, chicha y velas, las que son encendidas desde el mediodía del 1 de noviembre, para iluminar el camino de llegada de los seres queridos. En los banquetes también se ofrecen serenatas e interpretaciones musicales.

Artículos de la mesa de Todosantos
- Las ‘t’antawawas’: Representan la pureza del difunto, son niños hechos de pan.
- Las escaleras: Masas de pan, para facilitar la ascensión hacia el cielo de las almas y para que bajen a la tierra.
- Las cebollas en flor: Son para que el difunto calme su sed en su viaje.
- Los caballitos y juguetes: Ayudan al difunto a poder llegar a su destino y a cargar todas las ofrendas que la familia le preparó y los juguetes entretienen a los espíritus de los niños.
- Las retamas: Sirven para ahuyentar las presencias malignas.
- Un vaso con agua bendita: Para rociar la ropa del difunto.
- La coca, cigarros, vino y refrescos: Para que el espíritu se sienta satisfecho.
- Las velas: Iluminan el camino que recorrerá el alma para llegar a su destino sin dificultades.
- El plato de comida: El favorito del difunto.
- Las frutas: Las que eran de la preferencia del difunto, para que degusten las mismas.
- Caña de azúcar: Sirve de bastón a las almas y representa el dulce para el camino.
- Los suspiros: Son golosinas hechas de huevo que representan al último suspiro de vida antes de fallecer.
- Las fotografías y epitafios de los difuntos.
Este 2025, las familias afanosas acuden hasta los centros de abasto para preparar las mesas que tienen un costo entre los Bs 500 y Bs 3.000. Las amas de casa arguyen que se tienen que dar modos para armar las mesas para la llegada de los seres queridos.
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