- La hembra fue curada y restablecida en el parque Ambue Ari de la Comunidad Inti Wara Yassi.

Yaguara fue restablecida cuando huyó de los incendios forestales en Santa Cruz y se apresta a regresar a su hábitat/ Fotos: Raúl Torres-EFE
Santa Cruz, Innovapress, 24 feb 2026.- Yaguara tiene apenas ocho meses, su madre murió en los incendios forestales en Santa Cruz (2024), ella sobrevivió y tras el rescate se apresta a ser liberada a su hábitat natural en la Amazonía boliviana. Aquel año al menos 14 millones de hectáreas se perdieron.
Yaguara huyó junto con su hermano hasta una estancia ganadera, donde fueron perseguidos a caballo por los obreros. Ella fue enlazada y enjaulada; él macho escapó.
“Enfrentó una chance mínima de sobrevivir sin la mamá”, le contó a EL PAÍS, Tania Baltazar activista ambiental boliviana que lleva más de 30 años dedicada al cuidado de animales silvestres rescatados del tráfico ilegal.
Un equipo de veterinarios estableció que se trataba de un felino «totalmente salvaje», sin contacto con el ser humano ni víctima de tráfico de animales, lo que significa que Yaguara tiene la oportunidad de regresar a su territorio, por lo que Inti Wara Yassi sumó a su equipo a otros expertos de otros países de Suramérica y comenzaron el proceso de rehabilitación.
El caso adquiere una responsabilidad mayor por el delicado momento que atraviesa el felino, objetivo favorito de la caza furtiva y recientemente reclasificado de especie “vulnerable” a “en peligro de extinción”.
El parque está situado a las puertas de la Amazonia boliviana, a más de 350 kilómetros de Santa Cruz de la Sierra, y abarca 1.000 hectáreas. En él ya viven otros 60 animales de 20 especies —entre pumas, monos, margayes, ocelotes, aves, coatíes y zorros—, todos ellos rescatados de la tenencia ilegal y al cuidado de decenas de voluntarios procedentes de todo el mundo.
Además, se ha convertido en un refugio espontáneo para otros individuos silvestres. Ya existen otros dos jaguares en Ambue Ari. Para desarrollar sus instintos, los cuidadores envuelven la carne cruda con la que los alimentan en hojas y la ocultan en sus recintos individuales cerrados.

“Aquí tratamos de darles la mejor calidad de vida posible en un entorno natural, pero nunca se parecerá a la libertad. No tienen que estar enjaulados. Mi trabajo terminará cuando ya no existan parques como este”. Cuando ya hubo cierto nivel de interacción con humanos, comenta Irene González directora del refugio, los animales salvajes ya no pueden volver a la naturaleza. “Si han pasado mucho tiempo con humanos, van a buscarlos instintivamente, representando un peligro para sí mismos y para nosotros. Entre otras habilidades silvestres que no han desarrollado, no son capaces de reconocer depredadores”.
«El jaguar es un paraguas en el ecosistema y la liberación de Yaguara abre un hito en la historia de Bolivia», indicó Baltazar.
La activista señaló que en estos dos años Yaguara «creció bastante» y se pudo observar a través de cámaras ‘trampa’ que «ya entró a la laguna, nadó, agarró un tronco para sujetarse y ya cazó».
«Ha sido sedada dos veces y se estableció que está completamente sana, sin ninguna enfermedad», añadió Baltazar.
La activista destacó que, si bien la rehabilitación de Yaguara «ha sido un reto» que deja aprendizajes para el cuidado de otros felinos, la liberación también «tiene que ser responsable».
«Será en los próximos meses, se tiene que hacer un monitoreo postliberación, se requiere un collar (de monitoreo) que se lo está haciendo para poder sacar datos después de liberarla», indicó Baltazar.
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IP/RDC






