La Paz, 27 de febrero de 2024
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Encuentran los restos del submarino que naufragó, pero no hay rastros de vida

-Perecieron sus 53 tripulantes al agotarse las reservas de oxígeno.

Un submarino busca los restos de otra máquina que naufragó en el mar de Bali/ Foto: tomada de Internet

Agencias

Innovapress, 25 abr 2021.- El submarino desaparecido frente a las costas de Bali con 53 hombres a bordo naufragó, confirmó el sábado la Marina indonesia, dejando pocas esperanzas de supervivencia de la tripulación, cuyas reservas de oxígeno se habrían agotado.

La Marina encontró en el mar varios restos del submarino, algunos procedentes del interior del sumergible, lo que sugiere daños irreparables.

Aviones, barcos y cientos de militares se movilizaron desde el miércoles para localizar el “KRI Nanggala 402”, un sumergible de unos cuarenta años de construcción alemana, frente a las costas de Bali.

Las autoridades estimaron que el suministro máximo de oxígeno disponible para los tripulantes en caso de un fallo eléctrico era de 72 horas, plazo que se cumplió a primera hora de la mañana del sábado.

“Basándonos en los elementos que creemos que provienen del ‘KRI Nanggala 402’, hemos cambiado el estado del submarino de ‘desaparecido’ a ‘hundido'”, dijo Yudo Margono, jefe de la Marina indonesia en una conferencia de prensa.

Los restos recuperados “no habrían podido salir del submarino sin una presión externa o sin daños en su sistema de lanzatorpedos”, precisó.

Yudo Margono descartó, no obstante, una posible explosión, al estimar más probable que el submarino se descompusiera por la presión del agua a profundidades superiores a 800 metros, por encima de su límite de resistencia.

La Marina recuperó varios objetos, entre ellos un fragmento del sistema de torpedos y una botella de grasa utilizada para lubricar el periscopio del submarino. También halló una alfombra de oración usada por los musulmanes.

La búsqueda del sumergible y de la tripulación continuará, dijo el militar, quien advirtió no obstante que las aguas profundas vuelven esta tarea “muy arriesgada y difícil”.

IP/La Jornada

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