- ‘Nunca hubo un golpe, sino un reclamó de gente movilizada por el fraude electoral’, manifestó tras que cruzó la puerta del recinto carcelario que la albergó por casi cinco años. Afuera sus hijos, hermanos, amigos y sus abogados se confundieron en abrazos y lágrimas de emisión.

La Paz, Innovapress, 6 nov 2025.- A las 10.58 de este jueves (06.11.2025) y con la Tricolor en brazos, la expresidenta transitoria de Bolivia, Jeanine Áñez, dejó el Centro de Rehabilitación Femenina de Miraflores en La Paz donde pernoctó desde el 12 de marzo de 2021 acusada de incumplimiento de deberes y resoluciones contrarias a la Constitución en el caso denominado Golpe II.
La exmandataria fue beneficiada con su libertad después de que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) a cargo de Romer Saucedo resolviera anular la sentencia de 10 años de cárcel dejando abierto el camino para un procesamiento en un juicio de responsabilidades por las revueltas sociales que se suscitaron en 2019 en El Alto y en Cochabamba.
“Se tuvo que ir el monstruo para que yo pueda volver a la vida, se tuvo que ir el monstruo para que se reconozca que en este país jamás hubo un golpe de Estado, lo que hubo fue un fraude electoral que nos llevó a todos los bolivianos a reclamar”, pronunció.
“Jamás voy a arrepentirme de haber servido a la patria cuando la patria me necesitó”, añadió.
Desde siempre, Áñez apuntó a Morales, a Luis Arce y sus colaboradores, entre ellos, Eduardo Del Castillo (Ministro de Gobierno) de su penumbra. En ese marco, apelaron la sentencia, pero el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) ratificó la condena en diciembre de 2023.
No obstante, luego de la elección de Saucedo en el máximo tribunal de Justicia en agosto de este año, ordenó la revisión de las detenciones preventivas de los excívicos Luis Fernando Camacho y Marco Antonio Pumari además de Áñez.

De esa forma, la Justicia determinó que Áñez debe ir a un juicio de privilegio y anularon los obrados en la vía ordinaria que la había mandado a 10 años de encierro en un juicio plagado de irregularidades, un “juicio político”, como siempre arguyó su defensa legal.
El Tribunal argumentó que Áñez asumió la Presidencia porque existía un vacío real de mando “producido por la renuncia pública y el abandono del país de las máximas autoridades del Ejecutivo y de las cabezas del Legislativo”, específicamente, Morales.
Áñez agradeció al TSJ en la persona de Saucedo por haber escuchado, según dijo, su “verdad, la verdad que es pública y de todos”.
“Siento profunda emoción de abrazar mi libertad con mis hijos, mi familia, mis abogados y quienes no me abandonaron nunca. Y mi gratitud eterna a Dios que me acompañó en esta in-justicia terrible que hoy, finalmente, acabó”, escribió.
En las afueras del panóptico femenino la esperaban sus hijos, abogados y varios de sus seguidores que se concentraron, principalmente, con banderas bolivianas y se confundieron en abrazos y lágrimas de efusiva emoción.
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