- Aunque los trabajos en el muro colapsado llegaron al 100%, el Comando General del Ejército determinó suspender temporalmente la remoción de escombros por fallas estructurales. Familiares de los conscriptos desaparecidos mantienen una desesperada vigilia.

Viacha, Innovapress, 14 sep 2026.- La angustia y la incertidumbre se apoderan de las familias de las víctimas de la tragedia militar en Viacha. Los trabajos de demolición controlada del muro de contención en el sector de los polvorines del Regimiento Bolívar concluyeron en su totalidad. Sin embargo, las brigadas de emergencia cerraron esta fase crítica sin registrar el hallazgo de los cuerpos de los cinco soldados que continúan reportados como desaparecidos tras las devastadoras explosiones del pasado 4 de septiembre.
La culminación del derribo de la estructura, calificada previamente como un peligro de desplome inminente para los rescatistas, debía abrir paso directo al ingreso de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) y a los peritos forenses. El objetivo del bloque de investigación criminal era barrer el área despejada en busca de vestigios orgánicos o restos óseos que sumaran luces a la investigación judicial.
Ejército frena las tareas por seguridad
No obstante, el flujo de trabajo sufrió un repentino revés operativo. A través de un comunicado oficial, el Comando General del Ejército informó la suspensión temporal de la remoción de escombros y de las labores generales de búsqueda en el Centro General de Mantenimiento de Material Bélico de Artillería. La institución castrense justificó la medida por estrictas razones preventivas y de seguridad industrial.
“La medida es de carácter preventivo, debido a que el empleo de taladros y otros equipos pesados durante las tareas podría generar un mayor debilitamiento de sectores de la infraestructura afectada”, consigna el reporte oficial.
A este factor técnico se suma que gran parte de los bienes y pertrechos que sobrevivieron a las detonaciones permanecen bajo precinto legal de la Fiscalía, por lo que las operaciones solo se reanudarán una vez que se concrete el desalojo seguro del material y se erradique el riesgo de nuevos derrumbes en el recinto militar.
Vigilia civil y evacuación de vecinos
Mientras las excavadoras permanecen apagadas, en las afueras del cuartel Bolívar se vive un escenario de profunda tensión. Los familiares de los cinco conscriptos desaparecidos mantienen una vigilia permanente a la intemperie, exigiendo celeridad y rechazando cualquier pausa en el rastrillaje.
El ambiente de emergencia también se extiende a los barrios colindantes de Viacha; decenas de familias cuyas viviendas sufrieron serios daños estructurales y rajaduras en sus muros debido a la onda expansiva tuvieron que ser evacuadas de emergencia hacia albergues temporales para resguardar su integridad física.
Hasta la fecha, el balance oficial de la peor tragedia militar en tiempos de paz se mantiene congelado en nueve personas fallecidas, más de 80 heridos y cinco uniformados cuyo paradero sigue siendo un misterio bajo los restos de hormigón. Las brigadas periciales esperan luz verde para retomar las palas, en un escenario donde cada hora que pasa alimenta el clamor de justicia.
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