- El hallazgo de las huellas marca un hito para la paleontología continental, rompe el monopolio de las rastros de dinosaurio y redefine el mapa científico de la reserva geológica de Potosí.

Potosí, Innovapress, 22 ago 2026.- Una expedición de investigadores de primer nivel localizó en el norte potosino un conjunto de huellas fósiles correspondientes a tortugas que poblaron esta zona del altiplano durante el período Cretácico.
El acontecimiento científico marca un precedente sin parangón en la región, ya que se trata del primer registro formal de este tipo documentado en toda Sudamérica, ensanchando de manera notable el panorama sobre la fauna que dominaba este ecosistema hace millones de años.
La detección del rastro se concretó en el corazón del área protegida, un espacio ampliamente consagrado a nivel global por su imponente inventario geológico y por resguardar testimonios de biodiversidad de épocas remotas.
La clasificación técnica de estas icnitas —término científico para los rastros o pisadas fosilizadas— añade una pieza fundamental al rompecabezas patrimonial de Bolivia y da luz verde a un nuevo campo de estudio especializado en los reptiles que lidiaron con el entorno cretácico.
Hasta la fecha, el foco de atracción científica de la reserva se centraba de manera casi exclusiva en las espectaculares caminatas petrificadas de dinosaurios, complementadas por restos óseos de peces prehistóricos y cocodrilos primitivos. La incorporación de las tortugas a este catálogo brinda a los expertos herramientas inéditas para descifrar la mecánica de desplazamiento y los patrones de conducta de estos animales en el fango de la prehistoria.

La relevancia internacional de este punto geográfico se dispara con el anuncio, puesto que la ausencia de registros similares en el subcontinente colocaba una interrogante sobre la dispersión de estos quelonios.
A partir de este momento, el parque se posiciona en la élite de la investigación icnológica global, contribuyendo a subsanar los vacíos informativos que existían sobre el catálogo de vertebrados que transitaron por el suelo sudamericano ancestral.
La génesis de esta ventana al pasado se remonta a los drásticos vaivenes climáticos y geológicos de la era mesozoica. En aquel entonces, las fluctuaciones del océano y la conformación de litorales costeros, lagunas de poca profundidad y cuencas continentales generaron el fango perfecto para capturar las pisadas. El posterior proceso de sedimentación y compresión de las capas terrestres transformó aquel lodo en las macizas formaciones rocosas que hoy emergen ante los ojos de los exploradores.
Este salto cualitativo no solo robustece el rol de la reserva como un laboratorio natural de uso académico y científico para expertos locales y extranjeros, sino que potencia su perfil dentro de la industria turística sostenible.
El circuito tradicional, famoso por albergar la imponente caverna de Umajalanta y los senderos de los grandes titanes del pasado, suma ahora un argumento de peso para consolidarse como el destino paleontológico por excelencia de la región.
IP/RDC





