- En su debut en la Asamblea General, el jefe de Estado boliviano condenó la herencia ideológica de Chávez y Morales, expuso el daño de los bloqueos internos y anunció un plan de financiamiento exterior de 10.000 millones de dólares para rescatar la economía nacional.

Nueva York, Innovapress, 24 sep 2026.- El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, marcó este jueves un histórico quiebre en la diplomacia del país durante su primera intervención ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York, donde denunció el desmantelamiento institucional sufrido por la nación durante los últimos veinte años.
El mandatario utilizó el principal foro multilateral del planeta para oficializar un cambio de rumbo político y económico, abriendo formalmente las puertas de Bolivia al financiamiento de los mercados internacionales.
Durante su alocución, que se extendió por cerca de veinte minutos, Paz arremetió de forma directa contra el eje ideológico que gobernó el país y la región en las dos décadas pasadas, aludiendo explícitamente a las figuras del extinto líder venezolano Hugo Chávez y del expresidente Evo Morales.
El gobernante argumentó que dichos regímenes utilizaron las banderas del indigenismo y la identidad cultural como un mero “disfraz” para concentrar poder, dejando como saldo un aparato estatal debilitado y un país en condiciones críticas.
“Parte de esos 20 años de la realidad de un país arrasado se deben a la consecuencia de un momento de construcción ideológica en nuestro continente que priorizó el discurso sobre el desarrollo real de la economía de las familias”, manifestó la autoridad, cosechando la atención de las delegaciones internacionales presentes en el plenario.
El rescate financiero y las reformas internas
En el plano estrictamente económico, el jefe de Estado anunció el inicio de gestiones de alto nivel ante misiones de los principales organismos financieros globales, entre ellos el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
La meta fijada por el Ejecutivo boliviano apunta a consolidar un paquete de apoyo presupuestario externo y de inversiones de capital por cerca de 10.000 millones de dólares, fondos que serán destinados de forma prioritaria a planes de infraestructura, saneamiento básico, salud y conectividad provincial.
Paz vinculó este respaldo internacional a las reformas tributarias y de descentralización que impulsa en el frente interno, haciendo hincapié en que la nación ha decidido dar un giro estructural hacia la transparencia y el libre mercado. “El país decidió generar un cambio profundo y la comunidad internacional debe acompañar este proceso de reconstrucción”, enfatizó.
Denuncia internacional contra bloqueos
El discurso presidencial no esquivó la conflictividad social que enfrenta el territorio nacional. Ante el plenario de la ONU, Paz denunció los recientes bloqueos de carreteras promovidos por sectores radicales afines al exmandatario Evo Morales, calificándolos como intentos de desestabilización política y económica que atentan contra el abastecimiento y la estabilidad de la canasta familiar boliviana. En esa línea, aseguró que su Gobierno garantizará el Estado de derecho y el libre tránsito.
Asimismo, ratificó el pleno compromiso de Bolivia con la seguridad hemisférica mediante el combate frontal al narcotráfico y el crimen organizado, ratificando la adscripción del país a bloques de coordinación fronteriza como el Compromiso de Santiago, con el fin de blindar las fronteras nacionales contra actividades ilícitas transnacionales.
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