- La federación campesina paceña y el transporte pesado advierten con romper militarización de rutas si YPFB no normaliza la distribución; choferes reportan filas de hasta 72 horas y anuncian bloqueos de fronteras.

La Paz, Innovapress, 30 ago 2026.- La sede de Gobierno ingresa a una semana bajo una amenaza de cerco logístico y sindical. En una declaración conjunta de alta beligerancia política, la Federación Única de Trabajadores Campesinos de La Paz «Túpac Katari» y la Federación del Transporte Pesado se declararon en estado de emergencia nacional y advirtieron con activar bloqueos y movilizaciones masivas que quebrantarán fácticamente el Estado de excepción constitucional decretado por el Órgano Ejecutivo, como protesta ante el persistente desabastecimiento crónico de diésel y la vigencia del Decreto Supremo 5676.
El ejecutivo de la influyente organización sindical campesina, Rolando Choque, certificó este domingo que las bases altiplánicas concluyeron su etapa de análisis técnico y se encuentran listas para retomar las carreteras con medidas de presión extremas. “Posiblemente nos vamos a movilizar, tal vez se va a romper el Estado de excepción, pero estamos todavía en ese análisis. Nosotros estamos mirando cómo está actuando. Cualquier momento esto va a estallar y reventar. Esperemos no llegar a estos conflictos, pero el único culpable será el Gobierno central. Si es posible vamos a luchar hasta las últimas consecuencias”, sentenció el líder de los «Ponchos Rojos».
El pliego campesino rechaza de fondo el precio de 18 bolivianos por litro fijado para grandes consumidores por el impacto inflacionario que traslada a los costos de la canasta familiar y la producción alimentaria del departamento.
A la contraofensiva indígena se acopló orgánicamente el transporte pesado nacional. El primer secretario de la Federación del Transporte Pesado, Nelson Carrillo, denunció que la promulgación del Decreto Supremo 5676 resultó inoperante para disolver las aglomeraciones en las estaciones de servicio, toda vez que los choferes del sector hidrocarburífero y de carga internacional continúan sometidos a condiciones logísticas extremas en las capitales de departamento.
“Llegamos a hacer fila hasta 72 horas para cargar diésel. Si nos llaman para que apoyemos, lo vamos a hacer con bloqueos, fronteras, todo. Esta vez lo vamos a paralizar, para que realmente este Gobierno pueda decir que con el pueblo boliviano no se juega”, advirtió el dirigente sectorial.
La potencial confluencia de la Federación Túpac Katari con los operadores del transporte pesado eleva al máximo la presión institucional sobre el presidente Rodrigo Paz Pereira, cuyo gabinete atribuye las fallas del suministro a problemas de distribución internacional de YPFB.
El anuncio de cercar La Paz y paralizar los puntos fronterizos del país se produce de forma paralela a las rebeliones provinciales dictadas en San Julián y el norte integrado de Santa Cruz, configurando un escenario de desacato civil generalizado en el eje central que desafía directamente la efectividad del despliegue de las Fuerzas Armadas en las rutas troncales antes del inicio del lunes comercial.
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