- El jefe policial fue removido dejando inconclusa la orden de aprehensión contra el exmandatario; a principios de agosto, el general desató una crisis interna tras declarar que el arresto «no era una prioridad», provocando la desautorización directa de Palacio Quemado.

La Paz, Innovapress, 31 ago 2026.- La abrupta salida del general Mirko Sokol del Comando General de la Policía Boliviana no solo deja a la institución del orden en medio de un sismo judicial por el caso «Audios», sino que sella un ciclo operativo marcado por una deuda de alto impacto político. Sokol abandona el máximo cargo policial del país sin haber materializado el que fuera el objetivo estratégico más sensible encomendado a su gestión por el Órgano Ejecutivo: la captura y aprehensión del expresidente Evo Morales (2006-2019), una misión que terminó desgastando la relación del jefe policial con la cartera de Gobierno tras una serie de contradicciones públicas.
La tensión entre el ahora excomandante y el entorno político del presidente Rodrigo Paz Pereira se hizo insostenible a principios de agosto. Durante una rueda de prensa que detonó alarmas en el gabinete, el general Sokol fue consultado sobre los operativos de localización en el Chapare y afirmó de manera sorpresiva que la detención de Morales “no era una prioridad absoluta” para la institución policial, argumentando que la fuerza pública se encontraba concentrada en tareas de orden interno y desastres climatológicos.
Esta postura fue interpretada de inmediato en las esferas de poder como un repliegue deliberado o una muestra de debilidad frente a los bloques cocaleros del trópico.
La respuesta de Palacio Quemado no se hizo esperar y expuso las fisuras en la cadena de mando. Horas después de las declaraciones de Sokol, el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, desautorizó de forma fulminante y pública al jefe policial, ratificando ante los medios de comunicación que la orden de aprehensión emitida por el Ministerio Público continuaba plenamente vigente y poseía un carácter de cumplimiento obligatorio para todas las unidades de inteligencia del Estado.
A partir de ese choque discursivo, el respaldo político hacia el general comenzó a licuarse, un distanciamiento que se terminó de consolidar con la posterior filtración de los audios de corrupción por parte del vicepresidente Edmand Lara.
Con la salida de Sokol y la puesta a disposición de cargos de todo el Estado Mayor, la ejecución de la orden judicial contra el líder del Movimiento Al Socialismo (MAS) queda en un limbo operativo temporal. El nuevo Comandante General que sea designado por decreto presidencial en las próximas horas heredará de manera automática este nudo gordiano, teniendo la doble presión de reestructurar una Policía golpeada por los escándalos internos y relanzar las operaciones tácticas de captura en una semana donde la presión agraria y el desabastecimiento de carburantes amenazan con paralizar las rutas del país.
Revisa también: El comandante de la Policía Mirko Sokol deja el cargo acorralado por el caso ‘Audios’IP/RDC






