- Con un padrón obligatorio que supera los 158 millones de electores, Brasil llega este domingo a una segunda vuelta de pronóstico reservado entre el mandatario Luíz Inácio Lula da Silva y el senador opositor Flávio Bolsonaro.

Brasilia, Innovapress, 24 oct 2026.- El destino del gigante sudamericano se decide este domingo en las urnas. Cerca de 160 millones de ciudadanos están convocados a un balotaje de alto voltaje para elegir entre la continuidad del izquierdista Luíz Inácio Lula da Silva, que busca un cuarto mandato a los 80 años, y el ascenso del senador Flávio Bolsonaro, abanderado de la ultraderecha y aliado incondicional de Donald Trump.
Tras una primera vuelta donde el hijo de Jair Bolsonaro dio la sorpresa al superar a Lula por más de 2,2 millones de votos (47% frente al 45%), la contienda quedó completamente abierta y los márgenes de maniobra se redujeron al mínimo.
La estrategia oficialista: Billetera y reformas de última hora
Ante la caída de su popularidad al 24% y el hartazgo ciudadano por la inflación y la inseguridad, el equipo de Lula operó a contrarreloj en las semanas previas para sacudirse el desgaste:
- Inyección social: Subió un 15% los pagos del programa Bolsa Familia.
- Alivio fiscal y laboral: Recortes a los impuestos de los combustibles, condonación de deudas a millones de pequeñas empresas y una aprobación exprés en el Senado para reducir la semana laboral a 40 horas sin tocar los salarios.
La apuesta de la ultraderecha: Mano dura y la sombra de Washington
En la acera del frente, Flávio Bolsonaro capitaliza el descontento popular con una agenda punitiva: promete replicar las mega prisiones de El Salvador y procesar penalmente a los jóvenes desde los 16 años.
No obstante, su campaña arrastra el peso de investigaciones por lavado de dinero y corrupción, además de la tensión geopolítica que generan los aranceles impuestos por la Casa Blanca a los productos brasileños, un flanco que Lula ha aprovechado para agitar la bandera de la soberanía nacional.
El peso del ausentismo frente a la urna electrónica
Con el voto estrictamente obligatorio en el país, todas las miradas están puestas en el comportamiento de ese padrón de casi 160 millones de votantes. En la primera vuelta, el fantasma de la abstención golpeó fuerte con más de 33 millones de electores (el 21%) ausentes. Gracias a la agilidad del sistema de urnas electrónicas, el sucesor en el Palacio de Planalto se conocerá pocas horas después de que cierren los centros de votación.
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