- El Mandatario sentenció que ‘no se puede retroceder’ porque el Estado está quebrado, mientras el ministro Aramayo destapó que el «diéselazo» es un requisito obligatorio exigido por el organismo financiero para viabilizar un plan de rescate monetario fiscal.

La Paz, Innovapress, 27 ago 2026.- El presidente Rodrigo Paz descartó la abrogación del Decreto 5676, aunque admitió de forma escueta que la redacción técnica de la norma «se puede mejorar». Por su parte, el ministro de la Presidencia, Fernando Aramayo, develó que la supresión de los subsidios a los carburantes responde a un condicionamiento impuesto por el Fondo Monetario Internacional (FMI) para sellar un programa de salvamento fiscal.
El primer enfoque de quiebre de la jornada se escenificó cuando el jefe de Estado decidió confrontar de manera cruda y descarnada la realidad presupuestaria ante los alcaldes de las capitales que minutos antes demandaban el fin de la medida impositiva. “El decreto se puede mejorar, pero no se puede retroceder. Porque si no, nos estaríamos engañando. Yo retrocedo en ese decreto, les voy a quitar plata a ustedes. Cuando en contabilidad entran 1.000, no pueden salir 1.500. Porque si salen 1.500, esos 500 de alguien me los estoy prestando. Y para colmo, si esos 1.500 me los estoy gastando en combustible, qué les voy a enviar a los municipios para hospitales, colegios o carreteras. Así de complicado y así de frente, compañeros, se los quiero decir”, sentenció Paz, lanzando un balde de agua fría a los gobiernos locales al asegurar que tanto los municipios, las gobernaciones y el propio nivel central del Estado se encuentran técnicamente «quebrados», anticipando meses de extrema zozobra financiera.
El segundo y más explosivo enfoque de la nota —que destruye el discurso de soberanía económica del Ejecutivo— fue destapado por el Ministro de la Presidencia. Fernando Aramayo reconoció públicamente que el DS 5676 no es una simple variable de ajuste interno, sino la llave de sumisión exigida por los organismos multilaterales de crédito. “El Decreto 5676 al que hacía referencia el señor presidente de la FAM es uno de los condicionamientos que tenemos de parte del Fondo Monetario Internacional en tanto liberación del precio de los hidrocarburos”, disparó Aramayo en el pleno del encuentro, admitiendo que la administración de Rodrigo Paz se encuentra a las puertas de Washington negociando contrarreloj la firma de un acuerdo monetario fiscal que le permita al Tesoro General del Estado (TGE) acceder a líneas de financiamiento externas para paliar la severa asfixia cambiaria que arrastra el país.
Aramayo justificó la adopción del libreto de austeridad del FMI argumentando que el esquema de subvención universal es insostenible para el erario público nacional, afirmando que dicha partida no solo se ha convertido en un drenaje de recursos que desangra el TGE, sino que arrastra un componente histórico de corrupción corporativa estructural.
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